domingo, 1 de septiembre de 2013

Primeros pasos del curso: armando los blogs

Me gustó la clase del jueves pasado. Más allá de la baja velocidad de reproducción del video (oh Musas digitales tlaxcaltecas, ¿por qué nos abandonan?), pudimos disfrutar de la investigación "A Hole in the Wall", de Sugatra Mitra, que viene a demostrar dos cosas: a) los seres humanos, todos, somos máquinas poderosas de aprendizaje, y b) la emoción de descubrir las cosas por uno mismo es uno de los grandes placeres de la vida:



Después, intenté poner en práctica los consejos de Sugata y dejé que fueran lo alumnos quienes descubrieran su capacidad para abrir un blog y dominar sus herramientas, sin la ayuda del profesor. Ellos fueron geniales, más allá de que al principio les costó colaborar entre sí para superar ese reto. el que estuvo peor fui yo, pues creo que no supe interpretar bien mi rol como maestro a la sombra. Me consuela saber que, si la vida lo quiere, tendré otras muchas oportunidades de mejorar. 

El reto para la próxima semana es doble:

1. Publicar en el blog de cada uno dos entradas (mensajes): en la primera, hacer una presentación biográfica; en la segunda, reflexionar sobre la propia visión educativa (¿cómo debería enseñarse la literatura? ¿qué experiencias ya tengo al respecto?¿cuáles son mis sueños?¿cuáles las dificultades que me he encontrado ya o que intuyo que voy a encontrarme?). Ojo... estas preguntas no son una lista de instrucciones que deben ser respondidas... sólo una lluvia de cuestiones que yo me haría en mi propia entrada y que sólo tienen la finalidad de proporcionarles motivos de reflexión.  No es una tarea sencilla, pues además de escribir las entradas propongo hacer el esfuerzo de buscar en internet recursos de información interesantes (artículos académicos, ensayos, libros, videoconferencias, programas oficiales, websites, etc) que sirvan para respaldar cada afirmación. 

2. Iniciar la construcción de un Gadget (o varios) a modo de antología de textos literarios que cada uno de ustedes considera útiles para trabajar en clases de literatura (o la lengua) en sus centros escolares (o en los que desearían participar). 

Para buscar información académica dos de mis espacios favoritos son: 

Y para la antología de textos literarios siempre me han sido útiles las siguientes páginas:
A Media Voz (poesía)
Ensayistas (ensayo)
Ciudad Seva (cuento)

También pueden encontrarse más recursos interesantes en un blog que estoy trabajando sobre Recursos Educativos Abiertos: http://recursoseducativosaccesolibre.blogspot.mx/

miércoles, 21 de agosto de 2013

Mi debut en Didáctica y Pedagogía de la Literatura

Curso nuevo!! Siempre me da emoción el primer día. Es la curiosidad de conocer personas con las que voy a compartir muchos ratos e ilusiones y trabajo y descubrimientos. Al menos eso es lo que siento siempre antes de conocer a los alumnos. Luego, ya se sabe, la vida nos adelanta a todos por la derecha y nos sorprende con experiencias completamente imprevistas. 

Pues bien, me "toca" dar didáctica de la literatura, algo que no hago desde hace cierto tiempo y que, paradójicamente, está en la raíz de mi formación académica y de todo el camino me condujo hasta aquí. Recuerdo que ése era mi sueño cuando vivía en Granada. 

El profe, de joven (jijiji), en Granada

Y tendré la suerte de compartir ese viejo sueño con gente honrada. Así imagino a mis nuevos alumnos. Y lo hago basándome en los alumnos que ya he tenido en esa maestría. De hecho, creo que varios de ellos (de ellas, más bien) serán parte de nuevo del grupo. 

¿Y qué voy a compartirles con el pretexto de esa clase? Creo que lo de siempre, mi visión educativa, cada vez más inclinada a la experimentación, a la innovación educativa y a la exploración del potencial de los medios digitales y la internet. Sí, voy a hacer eso en la Autónoma de Tlaxcala, cuyas tradiciones educativas son, aparentemente, reaccias a la innovación. Y sin embargo, siento que pocas regiones he conocido que necesiten tanto ese soplo de aire fresco en las aulas, esa oportunidad de cambiar las relaciones de poder y regresar al espíritu comunitario. No sería la primera vez que crece un oasis en medio del desierto. Y puedo poner de ejemplo del trabajo de Dave Hughes y el matrimonio Odasz en Montana, una región rural, lejana del mapa de la modernidad estadounidense y donde, sin embargo, estos pioneros del uso comunitario de las redes sociales digitales activaron cambios profundos en esas mismas gentes campesinas. Quién lo iba a imaginar. 

Bueno, debo reconocer que mi intención no es tan revolucionaria. Me conformo con que los alumnos (alumnas?) se interesen por las diferentes formas en que se puede trabajar como maestro con la literatura. Y que investiguen. Y que juntos nos ilusionemos en la construcción de algún "producto" interesante (¿un librito? un blog? una colección de unidades didácticas o de estudios de caso?). Y que las clases se sientan como un taller, todos aporreando el teclado, todos conversando de algún modo, apoyándonos, discutiendo. Y que, en definitiva, el curso sirva de pretexto para experimentar poquito a poquito una comunidad de aprendizaje, que dirían Lave y Wenger

¿Qué se cumplirá y qué no de ese sueño? ¿qué aprenderé el camino? ¿qué experimentarás ellos/as? Ni idea... de momento sólo puedo desear(me) la mejor de las aventuras. Finalmente, como dice el poema de Cavafis, lo que menos importa es la meta... sólo el camino es lo importante:

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
[...]

Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
[...]

Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino [...] 


Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
[...] Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Análisis del curso desde la orilla del profesor

Es el momento de las netas finales, el análisis del curso de Historia social de la lectura y escritura que tuve con mis alumnos de la maestría de la UAT este semestre de otoño.

Cómo pasa el tiempo.... tempus fugit, decían los poetas latinos, y ésa es la primera impresión que tengo en esta hora última del curso. Como si el tiempo se nos hubiera escurrido entre las manos... como si apenas estuviéramos, ahora, iniciando el camino. Ha habido varios accidentes, eso es cierto. Alguna fiesta y otro par de sesiones que dedicamos a la presentación de avances de las tesis de los alumnos. Así que el ritmo del semestre fue algo entrecortado, un poco un cursus interruptus.

Sin embargo, me quedo con varias sensaciones positivas. Tal vez la más valiosa de todas haya sido que poco a poco los alumnos empezaron a entrar en un clima de relación más colaborativo y amigable, más relajado. No pareciera una gran conquista académica y, sin embargo, desde mi credo educativo personal sí lo es. La primera obligación de la educación es crear espacios y condiciones de aprendizajes que resulten agradables, motivadoras. Más allá de los "contenidos" de aprendizaje, de las "competencias" a desarrollar, del dichoso programa y la evaluación, lo más valioso es sembrar placer en el aprendizaje. Y, la neta, no sé qué tanto hayan sentido eso los alumnos, pero de lo que sí puedo estar seguro es de que yo, en lo personal, me fui sintiendo cada vez más agusto con ellos, y fui vibrando un clima más hogareño en clase. Sólo faltaba el cafecito. Teniendo en cuenta que enseño en un contexto regional donde la jerarquía está institucionalizada, osea, donde el maestro sigue siendo "el jefe" de la clase y los alumnos siguen asumiendo un rol pasivo ante la autoridad, la verdad es que haber creado un ambiente más amigable de trabajo me parece no ya una conquista sino casi un milagro. Porque de que se resistieron los alumnos, se resistieron. Y sí, digo "trabajo", porque uno de mis placeres secretos en esas tardes apagadas de los viernes era escuchar el concierto de piano de los teclados de los alumnos. En clase hemos leído y escrito mucho. Han sido muchas líneas y muchas teclas. Y varias risas. Y la sensación, en general, de estar haciendo algo interesante juntos.

Otro logro para mí fue impulsar la "alfabetización digital" de muchos de ellos. Algunos, al principio del curso apenas sabían qué era un blog y, desde luego, no habían administrado ninguno. Tampoco conocían programas como PREZI ni repositorios digitales de artículos académicos como REDALYC. Tal vez también ésta fue su primera experiencia en ser parte de un Grupo educativo en Facebook. Y no presumo que se hayan adueñado de esas tecnologías ni de sus usos. Lo importante para mí era ponerles en contacto con esas plataformas que no dejan de ser los nuevos "libros" y "cuadernos" de la humanidad. Sé que algunos han sufrido con algunas herramientas concretas, como PREZI. Pero sospecho que han aprendido mucho en ese proceso y se sienten ahora más "digitales" que antaño. En una materia que se llama Historia social de la lectura y escritura me siento muy contento de haberles "puesto al día" en las prácticas de lectura y escritura contemporáneas mediadas por la internet.

Ahora bien. No todo ha sido color de rosa. Una de mis frustraciones es el relativamente bajo nivel teórico alcanzado en nuestras discusiones al hilo de las lecturas del curso. Ni en las "mesas redondas" que hacíamos en clase, ni en los blogs he sentido que los alumnos estuvieran apropiándose de la sustancia analítica de esos textos. Ojo, no digo que no les haya dejado nada. Claro que sí. Y sé que muchos de esos textos han sido lecturas muy valiosas para los alumnos. Pero es como si su lectura no hubiera penetrado muy adentro de ellos, como si, en general, no hubieran entrado en sus entrañas. En especial les cuesta asumir una postura crítica ante ellos. Cuando leyeron a Carr parecían convencidos, con él, de que la internet podría desvirtuar la lectura profunda de la cultura impresa. Cuando leyeron a Wegerif también parecían seducidos por su visión optimista de las nuevas tecnologías digitales.... y casi se dio cuenta de que elegí autores que presentan visiones completamente contrarias. El día clave para mí fue el texto de Fernández Cárdenas, quien presentaba un panorama de las diferentes corrientes (cognitivismo vs sociocultural) sobre la lectura y la escritura. No sentí que los alumnos habían percibido esas tensiones entre las escuelas y me sorprendió que no supieran que, en gran parte, la maestría que estudian está sesgada por esas mismas correientes. Repito. No son mensos. Claro que se dieron cuenta. Pero de forma mucho más ténue de lo que yo esperaba. Al inicio del curso pensé esas lecturas para promover la discusión entre nosotros y al final tengo la sensación de que no hubo tal discusión. No en el grado en que yo deseaba. Y ahí debo entonar el mea culpa, pues debí haber inspiorado mejor (a través de cuestionarios de lectura, o exámenes orales,o actividades en grupo, no sé) ese tipo de análisis crítico, astuto.

Algo parecido sucedió en los blogs. Mi sueño era que los alumnos los sintieran como cuadernos de su propio aprendizaje, donde además de documentar sus reflexiones sobre las lecturas del curso les sirvieran, también, de diario de sus aventuras como maestros, de sus frustraciones y revelaciones diarias. Y que, además, esos diarios platicaran entre ellos, se comentaran, se enseñaran y aprendieran mutuamente. Conversaran. Pues no. Me temo que sólo conseguí que los sintieran como una tarea más del curso, tal vez una tarea interesante, pero desde luego no un diario personal ni tampoco una conversación. Más bien un monólogo algo forzado. Y, de nuevo, me siento responsable en cierto grado de ello. Pude haberlos motivado más. Pude haber diseñado actividades que impulsaran más ese diálogo.

Pero no me importa qué tanto hemos logrado. Me importa, sobre todo, la sensación de haber caminado en direcciones interesantes. Me importa el camino. Y sólo los alumnos son los que a final de cuentas pueden dar cuenta de su propio aprendizaje. Yo estoy contento con haberles compartido lo mejor que supe mi ánimo jovial y cínico y mi pasión por la innovación educativa. Si sembré algo de eso en sus vidas me doy por bien pagado.

Y lo que sí siento, a fin de cuentas, es agradecimiento. Los alumnos me regalaron momentos muy bonitos. Son gente admirable. Son maestros y maestras que trabajan en escuelas que, por lo que cuentan, no les pagan bien ni les dan la libertad y el estímulo deseable para su crecimiento como profesionales de la educación. Son gente que se entrega a los demás lo mejor que saben. Y tener la suerte de compartir aula con gente así es algo muy emocionante para mí.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Estudio de casos: un camino a recorrer

Hoy en clase estamos leyendo el caso de Harper School, una escuela de los suburbios de Chicago, cuya complejidad describe con lucidez Stake (1998).

Lo elegí para romperle el esquema a los alumnos, que hasta la fecha, según me comentan, han sido expuestos en su maestría a investigaciones educativas de un corte más abstracto. Especialmente, han leído teorizaciones ligadas al análisis del discurso, y algún que otro artículo de investigación etnográfica. Pues bien, era hora ya que conocieran el jugo que pueden sacarle al estudio de casos como metodología misma de investigación.

Lo que más me costó entender del estudio de casos es su lógica, tan diferente al tipo de razonamiento empírico de la investigación cuantitativa. Esta última procede de manera estadística: extrae una muestra de una población, analiza lo que sucede en esa muestra y extiende los resultados sobre la población general. Para ello la muestra debe ser representativa, es decir, debe ser un reflejo fiel de la sociedad.

Según Yin (2002), el estudio de casos, en cambio, obra según una lógica muy diferente, que paradójicamente la acerca a la investigación experimental. Cada caso de estudio es, por así decirlo, un experimento, que puede probar o refutar una teoría dada. No importa tanto qué tan representativo sea. Es más, muchos casos de estudio tienen como gracia principal que representan hechos excéntricos, muy poco comunes y contribuyen, con eso, a ampliar nuestra visión de un problema.

A primera vista uno lee un caso de estudio, como el de Harper School, y dice, vaya, esto sí está sencillo de hacer. Pero en realidad, investigar por casos de estudio, como argumenta Stake (1996), implica un reto de inmensas proporciones. Para empezar, la investigación no está rutinizada y el investigador debe aprender el arte de la improvisación para documentar con "densidad" la realidad que estudia (para lo cual debe ayudarse de observaciones de campo, de entrevistas, de análisis de documento, de datos contextuales, etc), Además, debe cobrar progresivamente conciencia sobre su propia subjetividad en el análisis. En pocas palabras, debe poner sentido en el caos y hacerlo según ciertas preguntas de investigación y ciertas categorías de análisis. Y, para colmo, debe saber escribir de tal manera que sus palabras logren inspirar en el lector la presencia de esa realidad, casi como sucede en la mejor literatura de ficción.

¿Se puede? Sí, sí se puede. Pero para eso hay que tomarse en serio la labor de formarse como investigador de casos. Yo estoy en esas y me da mucho gusto tener la suerte de mostrarles ese camino a mis alumnos, por si alguno de ellos quiere empezar a recorrerlo.


Referencias:

Stake, R. (1995). The Arte of Case Study Research. Thousand Oaks, CA, EEUU: Sage.

Stake, R. (1998). Investigación con estudio de casos. Madrid: Morata.

Yin, R. K. (2002). Case study research: Design and methods (3a. ed.). Thousand Oaks, CA, EEUU: Sage.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Tarea para la semana: reescritura de lo aprendido

Hola!

Espero que hayan podido descansar y disfrutar del fin de semana. Yo me la pasé con James Paul Gee (1999), un libro que me encanta y que, en cuanto puedan, les recomiendo que lean. Además de la riqueza teórica y la versatilidad de sus ejemplos, la verdad es que el tipo escribe de manera muy clara, muy didáctica. En fin, que disfruté mucho.

Les deseo una bonita semana. Ya saben el plan de trabajo. Para mañana martes ya deben terminar el texto escrito a varias manos en GoogleDocs  una vez que lo tengan listo lo copian y pegan como entrada de su blog personal. Si se les atora ese proceso pueden pegar el enlace (chequen en las herramientas de GoogleDocs) y agregar algunas palabras en su entrada explicando de qué se trata. En fin, como gusten, lo importante es que den testimonio de su escritura colaborativa y, de hecho, les invito a que añadn otra entrada (opcional) en la que comenten sus impresiones de esa actividad que tal vez para varios de ustedes era nueva. En mi doctorado casi cada semana hacemos una tarea de ese tipo e imaginen lo chistoso de la experiencia pues yo estoy en Cholula, y mis compañeros están en Monterrey y en Chile. Ninguno nos conocemos personalmente y, sin embargo, cada dos semanas escribimos un documento conjunto. Y les confieso que ese tipo de procedimientos y de escrtura poco a poco va ganando terreno en lo procesos de colaboración académica y profesional. Uff.. y lo que nos queda por ver.

Para antes de la próxima clase, por tanto, deben revisar cada una de sus entradas y mejorarla en lo que puedan, según los criterios de calidad sobre los que hemos dialogado en las últimas clases y que les vuelvo a enviar, por si queda algún despistado/a. Obvio la fecha límite para esa revisión es, ahora, el viernes 28.

No quiero despedir este correo sin antes comentarles visión del trabajo de esta semana. Para mí es la semana más intensa y más bonita de las que hemos compartido hasta ahora, porque la tarea les anima a releer y reescribir su conocimiento. Ya saben lo que decía Scardamalia y Bereiter (1985) sobre eso, que la escritura de los expertos, a diferencia de la de los novatos, radicaba en una transformación del conocimiento, en una constante revisión de lo leído, pensado y escrito, con el fin de producir un texto nuevo.  Nancy Sommers (1982) añadía algo curioso: escribir "bien" no implicaba tanto  producción de un resultado final, cerrado, de escritura sino el proceso constante de incertidumbre y caso al que la escritura te obligaba a regresar, al tener algo diferente que decir o alguna manera diferente de decirlo. Así que eso es justo lo que quiero que experimenten esta semana. Por eso no les dejé una lectura nueva, para que pudieran concentrar tu esfuerzo en ese regreso a la lectura y la escritura, en esa experiencia de transformación del conocimiento, de apropiación, de revisión autocrítica, en la que tanto se aprende. ¿Cómo vamos a ser buenos profesores y teóricos de los procesos de lectura y escritura si no experimentamos primero en carne propia sus mecanismos de aprendizaje? Decía uno de mis poetas favoritos, Luis Rosales, que "vivir es ver volver". Pues eso, esta semana es para ver volver lo que hemos aprendido y, en ese regreso, asimilarlo de nuevo, de manera más profunda y personal, más duradera, más creativa.

Eso lleva un chingo de tiempo, ya saben. Así que agenden bien su carga de trabajo para que no se les atragante y puedan difrutarlo a fondo. Saludos!


Referencias:
Gee, J.P. (1999). An introduction to Discourse Analysis: Theory and Method. New York: Routledge
Scardamalia, M. y Bereiter, C. (1985). Development of dialectical processes in composition. En: Olson, Torrance y Hildyard (comps.) Literacy, Language and Learning. Cambridge: CUP.
Sommers, N. (1982). Responding to Student Writing. College Composition and Communication, 33 (2), 148-156.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Plan de la clase del viernes 21 de septiembre

Una de las cosas que más me gusta de dar clase es la emoción de ofrecer a los alumnos experiencias inéditas. En esta ocasión se me ocurrió que, dado que estamos hablando de los procesos sociales de la adquisición de habilidades relacionadas con la lengua escrita (vaya, leer y escribir, para entendernos), la mejor actividad que podíamos probar era escribir en compañía, "colaborativamente", como se dice con pedantería en la jerga de la innovación educativa.

La clase, por tanto, tendrá dos partes. En la primera dejaré tiempo para que cada alumno se meta en los blogs de los demás y haga comentarios a su última entrada, en la que cada alumno resume y critica la lectura de la semana (Fernández Cárdenas, 2009, 52-64). Mi sueño es que ese ejercicio genere hilos de discusión interesantes, donde grupalmente nos ayudemos a comprender más profundamente la lectura y, al mismo tiempo, a definir nuestra propia posición respecto a ella.
Sospecho que los alumnos-maestros me harán preguntas sobre su blog y sobre la evaluación que haré el miércoles de esos blogs. Así que este primer espacio puede ser útil también en ese sentido de, como decía Paula Carlino (2005), hacer visibles las prácticas de revisión del profesor, como supuesto experto en la materia.

Pero la parte más experimental será la segunda, en la que haremos un trabajo por parejas. Cada par tiene que elegir una de las teorías sobre la lectoescritura aludidas en Fernández Cárdenas (2009), ponerse de acuerdo para einvestigar sobre ella y, al mismo tiempo, escribir en GoogleDocs un texto breve, como si fuera una entrada del blog, donde den a conocer y comenten esa teoría. Luego, esa entrada escrita al unísono la publicará, cada quien, en su propio blog (aclarando eso sí, que fue escrita a cuatro manos).

¿Tendremos tiempo de hacer que funcione esa experiencia? Ni idea. Acudamos al optimismo que los dirigentes de la campaña de Obama pusieron ya fatalmente de moda: YES, WE CAN.


Referencias:

Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Buenos Aires, FCE.

Fernández Cárdenas, J. M. (2009). Lengua escrita: habilidades descontextualizadas vs prácticas contextualizadas. En: Aprendiendo a escribir juntos: Multimodalidad, conocimiento y discurso. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León: 50-64

Fernández Cárdenas: paradigmas cognitivistas vs socioculturales

La lectura de Fernández-Cárdenas tiene la virtud de situarnos las diferentes teorías relacionadas con la lectura y escritura en el tapete de la historia. Y es que desde el famoso libro de Kuhn, la estructura de las revoluciones científicas, hemos perdido la inocencia: la ciencia no avanza como progresivas afinaciones de una verdad en proceso permanente de descubrimiento, sino como lucha tribal entre diferentes comunidades científicas. En este caso, la lucha la encarnas dos concepciones de la lengua escrita: como modelo autónomo (paradigma cognitivista y cognitivista social) y como modelo ideológico. Véase el mapa mental siguiente que intenta plasmar los actores de esa guerra.



En el bando cognitivista tenemos los estudios de Flower y Hayes, Bereiter y Scardamalia y Olson, que ven la lectura y escritura como un proceso mental, que implica una serie de resoluciones de problemas ligados a la codificación y decodificación del lenguaje escrito. Como si fuéramos compus, vaya.

En el bando cognitivista-social juegan Vigotsky y Luria, Jack Goody y Walter Ong, que ponen de relieve el hecho de que la cultura escrita se adquiere en sociedad, en interacción con otros, pero que siguen pensando estos procesos como algo que sucede en el individuo y que lo dota de habilidades cognitivas superiores (pensamiento lógico-analítico, descontextualizado, chingón).

Contra esa concepción de revelan Scribner y Cole, Heath y los Scollon, para quienes los procesos de alfabetización adquieren un sentido diferente en cada comunidad y no pueden ser entendidos fuera de esos juegos de poder, de conservación y cambio, de identidades sociales que jugamos las personas en nuestros procesos de socialización. Osea, la lectura y la escritura son prácticas políticas, aunque la ideología que implican casi siempre permanezca oculta, como si fuera algo natural.

Apliquémosle el cuento también al propio Fernández-Cárdenas, un investigador emergente de las prácticas de comunicación multimedia que tienen lugar en el siglo XXI y que bebió esa perspectiva sociocultural directamente de la escuela británica, ya saben, de las semillas de Roz Ivanic y las cosechas de Mary Jane Curry y Theresa Lillis. Así que el bueno de Juan Manuel no puede evitar su simpatía por la perspectiva sociocultural situándola como la meta de llegada de una evolución de la teoría de la lengua escrita que va del individuo a la sociedad, de lo cognitivo a lo ideológico, del idealismo moderno a la perspicacia posmoderna.

Yo, ya lo saben también, me subo a este tren en marcha y de una vez por todas les confieso que no puedo evitar ver la intención ideológica de todas las prácticas sociales, la ciencia entre ellas. Así que lo siento, porque es común escuchar en las aulas esa cantinela de que "el leer los hará libres" o "la lectura es un medio poderoso de aprendizaje". Sí, claro. Faltaría más. Pero esa poderosa tecnología no ha sido diseñada ni implementada para tan nobles fines. No al menos en Occidente. No al menos en el Occidente que yo conozco.


Referencias:
Fernández Cárdenas, J. M. (2009). Lengua escrita: habilidades descontextualizadas vs prácticas contextualizadas. En: Aprendiendo a escribir juntos: Multimodalidad, conocimiento y discurso. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León: 50-64